untitled by Cooked Spells on Flickr.
Me costaba andar.
Tenía mis dos pies, mis dos calcetines y mis dos zapatos, y con los cordones bien atados, pero me costaba andar barbaridades.
Puede que pesaran demasiado todos esos sentimientos, ¿quién sabe?
Y eso que hacia buen tiempo.. Pero a mí me costaba andar barbaridades. Como si hiciera mucho viento pero sin viento y mucho sol.
No me dolía nada, nada físico creo, pero me costaba andar barbaridades.
Era como cuando al despertar: se está tan bien en la cama que levantarse es un mundo entero. Pues aquello era igual pero justo al revés, justo todo lo contrario.
¡Dios, me costaba andar barbaridades!
No quiero, pero suelo pagarlo con quien menos lo merece..
Aun así, conozco demasiado bien mis defectos como para que vengas tú a reprochármelos. Y me duelen demasiado mis errores como para que vengas tú a recordármelos.
Si ves que estoy borde y agresiva, hundida, aléjate de mí.
No vengas a pedirme explicaciones si ni yo misma las tengo para mí.
Lo siento mucho, créeme, pero soy así.
Acéptame o simplemente, jódete.
También yo tengo derecho a mis malos días. Como todo el mundo, ¿no?
FIN.
Te digo que no hace falta que me acompañes pero tú vienes conmigo hasta el final y yo me freno para que nunca se acabe.
Nos quedaremos aquí y contaremos las estrellas artificiales disfrazadas de farolas de cualquier esquina y callejón sin gatos ni amantes sin casa ni manta.
Que ya ves, me cuesta ir a la cama si es para dormir.
Y después esconderé el recuerdo entre mi colección de fotos mal hechas. Esas con más huellas que tinta y sin hambre de un “por favor” ni un delirio posterior.
Tranquila, yo te voy queriendo desde aquí. ¿O es que aun no te has dado cuenta de que tú eres mis cuatro vientos?










