June 2013
Es extraño. La falsa sinceridad del espejo y las verdades a medias.
El rojo de tus labios y las mentiras que se esconden en el rabillo de los ojos ahumados.
Es extraño el mirar sin decir nada. El callar y mirar las manos y sus infinitos movimientos. Las manos desnudas son la única verdad, a veces.
Nos relamemos los dientes y miramos al mundo del revés. Mentimos y adornamos nuestras vidas con sombras demasiado cargadas para el gusto de cualquiera que no esté ciego.
Solo mentiras. Todo tan artificialmente normal que solo resulta extraño si lo ves desde el otro lado del espejo.
No me preguntes a qué hora, tú solo ven.
Nada, no quiero saber nada de ti. No quiero aprender tus gustos ni tus manías, ni tampoco tus antojos o ideales.
No quiero formar parte de tu vida. No quiero conocerte ni que me preguntes que tal me ha ido el día.
Te quiero en mi cama cada mañana, quiero un amor egoísta. Quiero que nos encontremos por casualidad y no sepas si me gusta la playa o si soy más de montaña.
No quiero conocerte. Te quiero en mi cama a cada despertar.
“Suena un piano, seguramente de la finca de enfrente. Hace rima con el carboncillo que perfila tu cintura en este cuaderno maltrecho. Deben hablar de lo mismo, del cuerpo de una mujer y del desvelo que este provoca. El piano y el carboncillo, digo.”
Solo a altas horas de la noche renombro en voz baja los libros que me prestaste. Solo cuando el mundo deja de hacer ruido y calla por un momento.
Es entonces que puedo escuchar mi aliento. En la afonía grita, ruge pensando en lo vacío y en la insoportable nimiedad del ser. Se estremece y se queja maltratado de lo que pudo haber sido y no fue, ni será jamás.
Y todo pesa más. Todo se vuelve excesivamente más pesado.
Despierto entonces del ensueño, dolorido; solo hay silencio y un vacío lleno de nada que me eleva… y me deja caer de nuevo.
May 2013
Dos noches me hicieron falta.
Solo dos noches para poder contar cada una de tus estrellas y perderme de nuevo por el camino de vuelta.